martes, 18 de octubre de 2011

ENFERMEDADES EN LA LENGUA

Lengua Saburral 

Es un hallazgo clínico con escaso significado patológico. La superficie de la lengua presenta un color blanco o amarillento, de variada intensidad, ocasionado por el acúmulo de bacterias y pequeñas partículas alimentarias; el epitelio se muestra queratinizado y hay descamado de las papilas filiformes, algunas con discreta elongación. El grosor de la saburra varía en las diferentes personas y durante diversos períodos del día; por ejemplo, al levantarse por las mañanas se observa un aumento del espesor debido a que durante el sueño la producción de saliva, la deglución y el mecanismo de autolimpieza bucal se encuentran disminuidos, lo cual favorece el acúmulo de saburra en la superficie de la lengua. El dorso de la lengua aparece de color blancuzco o amarillento, y a menudo se acompaña de halitosis y mal sabor en la boca. Este tipo de lengua se observa en pacientes con síndrome dispéptico, gastritis crónicas con hipoclorhidria, síndrome pilórico, constipación crónica y el síndrome de intestino irritable.


 Lengua descamada o inflamación lingual

Se aprecia en pacientes con gastroenteritis agudas de etiologías diversas; por ejemplo, en la infección por Salmonella typhi (fiebre tifoidea) y Shigella (shigelosis), la lengua se torna lisa, carnosa (rojo irritado) con prominencia marcada de las papilas fungiformes, lo cual obedece al propio proceso infeccioso.


Lengua geográfica, glositis migratoria benigna o glositis exfoliativa



Se aprecian placas de color rojo, lisas, brillantes, con un epitelio adelgazado, las cuales no llegan a ulcerarse, sin papilas filiformes y en las que se destacan las papilas fungiformes; limitadas por una queratosis circundante sobreelevada de color blanco-amarillento. Estas placas son de forma romboidal o circular, variables con el tiempo, y recuerdan mapas heterogéneos.


Su etiología es desconocida, de carácter benigno y de fácil diagnóstico. Se observa con gran frecuencia en pacientes con gastroenteritis crónica y enfermedades hepatobiliares.
Clínicamente, la lesión puede ser asintomática, aunque algunos pacientes refieren ardor o hipersensibilidad de la lengua, de intensidad variable, al ingerir comidas saladas, condimentadas, bebidas alcohólicas o fumar.



Lengua Seca 

Se presenta en pacientes con síndrome diarreico agudo y deshidratación, en los cuales la lengua adquiere aspecto de estar tostada, pegajosa. Comienza en el centro y se extiende a toda la superficie en los extremos.

EXAMEN FISICO DE BOCA

El examen de la boca debe ser realizado con buena iluminación y utilizando un baja- lengua. Deben observarse los siguientes aspectos:

Inspección:

1. Color y movilidad simétrica de los labios, cambios en las características de la piel y mucosas (ulceraciones, induraciones y sensibilidad).
2. Con los labios abiertos debe examinarse la disposición de los dientes y la oclusión dentaria. Las piezas dentarias que faltan y el estado de las restantes (presencia de caries). También debe observarse la movilidad de la mandíbula, así como el grado y simetría en la apertura bucal.
3. Debe evaluarse la forma y movilidad de la lengua (descartar paresia del hipogloso). Evaluar la relación entre tamaño de la lengua y tamaño de la cavidad bucal. Para examinar el piso de la boca, se pide al paciente que eleve la lengua, de este modo se pueden observar las carúnculas del conducto de Warthon.
 4. Es necesario prestar mucha atención a las características de la mucosa de la boca y mejillas evaluando el color, textura, sequedad, presencia de membranas, ulceraciones, tumor y alteraciones de la sensibilidad.
5. Examinar el paladar duro y blando, en busca de alteraciones en su cierre como fisuras o alteraciones en la movilidad, como lo que ocurre con una paresia del nervio glosofaríngeo en la cuál, la úvula se desvía hacia el lado sano. Evaluar las características de la úvula.  
6. Con el baja-lengua deben examinarse los vestíbulos superior e inferior de la cavidad oral.
7. Debe inspeccionarse el conducto parotídeo o Stenon buscando su desembocadura a nivel del segundo molar superior. Si en forma simultánea se realiza una palpación de la glándula parótida del mismo lado puede observarse la salida de saliva y las características de ésta. 
8. Finalmente con el baja-lengua debe observarse las características de las amígdalas palatinas, pilares y mucosa de la faringe. Es importante observar el tamaño, color, presencia de úlceras, secreción purulenta o membranas.


Palpación:
Toda área sospechosa en la cavidad oral debe ser siempre palpada, al igual que la base de la lengua ya que es un área que no se visualiza en el examen físico.
El médico debe colocarse un guante en la mano derecha y con el dedo índice debe palpar cuidadosamente la mucosa oral en busca de induración, infiltración, ulceración o áreas dolorosas
Al palpar el piso de la boca y la cara interna de las mejillas debe realizar una palpación externa simultánea con su mano izquierda, esto lo ayudará a determinar mejor la presencia de alteraciones en la consistencia de las glándulas sublingual, submandibular o parótida, respectivamente, o determinar la existencia de cálculos.
Es necesario palpar la articulación témporomandibular en busca de resaltes, crépitos, asimetrías y dolor.
Finalmente deben palparse ambas glándulas parótidas para evaluar diferencias de tamaño entre ellas. Buscar aumento de volumen difuso o localizado, alteración en la consistencia o presencia de nódulos firmes y cambios de coloración.

Examen de Ojo, Oído y Nariz

Pupilas

Se estudia la forma, tamaño, situación y simetría pupilares. El contorno irregular de las pupilas se llama díscoria, y su distinto tamaño, anísocoria. El diámetro pupilar menor de 2 mm se denomina miosis, y el mayor de 4 mm midriasis. Las reacciones pupilares se estudian a través del estímulo luminoso y por las maniobras de convergencia ocu- lar. En condiciones normales la pupila se contrae con la luz y se dilata en la oscuridad. Los reflejos fotomotor, consensual y de acomodación y convergencia, se describen en las figuras correspondientes.

Inspección a ojo desnudo de oído:

Examinar implantación, forma, tamaño, color, existencia de tumores o nevos en el pabellón auricular. En la región pre-auricular buscar la presencia de fístulas y papilomas. Certificar la existencia de conducto auditivo externo.






No se debe olvidar que como parte del examen físico del oído se debe inspeccionar la región mastoidea en búsqueda de eritema, edema o aumento de volumen.


Palpación:
Palpar el pabellón auricular buscando dolor a la movilización, tumoraciones, y en la región pre-auricular descartar adenopatías. Buscar mediante la palpación de la mastoides, posibles complicaciones inflamatorias como adenopatías y zonas fluctuantes.
Otoscopía:
Es la inspección del conducto auditivo externo y del tímpano.
Esta puede realizarse de varias maneras:

Otoscopio: es un instrumento que posee una fuente de luz, un lente con aumento y un dispositivo donde insertar espéculos auditivos (conos) de diferentes tamaños.

Espejo frontal y espéculo auditivo (cono): en este caso el espejo actúa como fuente de luz, reflejándola desde una lámpara. La luz es dirigida por el espejo hacia el cono de examen.


Nariz

Inspección:
 
Se debe examinar el aspecto externo en busca de alteraciones de la piel (rinofima, tumores, impétigo), desviación lateral de la nariz (laterorrinia), aumento de volumen, alteraciones del dorso nasal (pe. Silla de montar, giba), alineamiento del eje nariz (fracturas), salida de secreción por narinas, costras, mal olor (ocena). Recordar que en algunas ocasiones el compromiso inflamatorio o infeccioso de las cavidades paranasales puede manifestarse como aumentos de volumen, eritemas, zonas fluctuantes en la zonas de proyección de éstas (zona malar, zona frontal), exoftalmo o enoftalmo, celulitis orbitaria y periorbitaria, hematomas, etc.
Paralelamente se debe observar si la persona es respirador bucal o nasal.
Luego se debe levantar suavemente la punta de la nariz determinando si el tabique está alineado con la columela, existencia de hematomas del tabique y si existen alteraciones en el vestíbulo nasal (secreción purulenta, costras).






Palpación:
Es importante palpar el dorso nasal en busca de dolor, resaltes, crepitaciones, aumento de volumen, equímosis, fluctuación, etc.

Rinomanometría:
Es un examen que permite medir la resistencia del flujo aéreo nasal, por lo que se indica para objetivar el grado de obstrucción nasal.

Examen físico de la cabeza y el cuello


Estomatólogos y clínicos tienen la responsabilidad de realizar un cuidadoso examen de la cabeza y el cuello como parte del examen físico de sus pacientes.
La exploración puede ser realizada en el mismo local de trabajo del médico o estomatólogo, como una actividad permanente del trabajo diario e incluso durante la visita al hogar o centro de trabajo, y el examen puede ser más o menos complejo dependiendo del lugar y habilidad del examinador.
El instrumental que se debe utilizar es el habitual del estomatólogo o en su defecto un depresor de lengua o baja lengua. Lo más importante es una buena iluminación (natural o artificial).
El examen se sustenta en la inspección y palpación, que deben realizarse simultáneamente. La importancia de la palpación radica en que puede detectar cualquier alteración que no haya sido identificada por la inspección.
Este procedimiento sencillo y poco invasivo usualmente toma aproximadamente cinco minutos. Su propósito es detectar nódulos, inflamaciones, alteraciones mucosas (cambios de color o textura como manchas blancas y rojas, manchas névicas, ulceraciones) y adenopatías inexplicables.
El examen se ha simplificado en siete pasos aprovechando al máximo la habilidad del examinador. En estos pasos se dirige el examen a zonas topográficas que tienen continuidad anatómica.
Colóquese al paciente sentado frente al examinador y pídale que retire cualquier prótesis antes de comenzar el examen.
En el primer paso, después de realizar una inspección general de la cara del paciente, donde se detalla cualquier alteración de su fisonomía, se procede a examinar el labio.

Labio:
 
Comenzamos la exploración del labio desde la piel hasta la mucosa, desde una a otra comisura y la altura hasta el surco vestibular, el cual se explora conjuntamente con la encía vestibular o labial hasta la zona canina.
La palpación bimanual nos evidenciará cualquier signo de alteración en las glándulas salivales accesorias, la inserción de los frenillos y la consistencia normal de la encía.

Mucosa del carrillo:
 
Se comienza por el lado derecho, desde la comisura hasta el espacio retromolar, el cual se explora minuciosamente; también el resto del surco vestibular y la encía labial. Deben recordarse las estructuras normales como la terminación del conducto de la parótida, la línea alba, las glándulas sebáceas ectópicas, las ocasionales manchas oscuras de origen étnico y las otras estructuras habituales de la zona; la maniobra se repite en el lado izquierdo.

Paladar:
 
En este caso incluimos en un bloque de exploración el paladar duro, el blando con la úvula y los pilares anteriores, así como la encía palatina. Debe recordarse la papila palatina, el rafe medio, las rugosidades palatinas, la desembocadura de los conductos de las glándulas mucosas accesorias y, ocasionalmente, el torus palatino.

Lengua móvil:
 
Explore la cara dorsal, bordes y vértice de la lengua. Compruebe la movilidad lingual ordenando al paciente que proyecte la lengua y la mueva en todas direcciones.
Realice la palpación bidigital de la cara dorsal y bordes, en busca de nódulos o induraciones. Para ello puede tomar el vértice lingual con una gasa. En esta región pueden identificarse normalmente las papilas filiformes, fungiformes, valladas y foliáceas; glositis romboidal media y fisura y surcos linguales.

Suelo de la boca:

Con el auxilio de un depresor o espejo bucal, examine el suelo de la boca, la cara ventral de la lengua y la encía lingual. Para la inspección de estos sitios indique al paciente que coloque el vértice de la lengua en el paladar duro.
Para la palpación bidigital del piso de la boca el dedo índice de una mano se coloca debajo del mentón y el dedo de la otra mano palpa el piso anterior de la boca de cada lado.
Las formaciones anatómicas de estos sitios incluyen: la salida de los conductos de las glándulas salivales, sublinguales y submandibulares, frenillo lingual, glándulas sublinguales prominentes, torus mandibular, línea oblicua interna y apófisis genis (línea de inserción de los músculos del suelo de la boca). En la cara ventral de la lengua pueden encontrarse las glándulas salivales accesorias.
Por lo difícil del examen de la base de la lengua y el resto de la bucofaringe ésta se divide en 2 pasos, inspección y palpación.

Raíz o base de la lengua y bucofaringe:

Inspección de la base de la lengua y el resto de la bucofaringe.
Para la inspección de esta región nos auxiliamos del espejo bucal o laríngeo que previamente debe calentarse por encima de la temperatura corporal. Mientras, tirar con la mano izquierda con una torunda o gasa del vértice lingual.
Hacia adelante y abajo, con la derecha llevamos el espejo por encima y detrás de la base de la lengua, es de gran ayuda decir al examinado que diga ah! Para que levante el velo del paladar y la úvula así facilitaremos la maniobra. Junto con la base lingual se examina por visión a través del espejo las paredes laterales y parte superior del velo.
La pared posterior se visualiza por inspección directa. Debe identificar las siguientes estructuras: amígdalas palatinas, linguales, y faringeas, vegetaciones linfoideas de la base de la lengua y la valécula.

PALPACIÓN DE LA LENGUA Y RESTO BUCOFARINGE
 
Este es el paso más difícil para el estomatólogo en la exploración del complejo bucal. Le indicamos al paciente que saque de nuevo la lengua y diga ah y con un movimiento en u se palpa las paredes faríngeas y la base de la lengua, tratando de apreciar la consistencia de las estructuras antes señaladas.

Examen del cuello:

La inspección de la cara y el cuello permitirá detectar cambios de pigmentación o aumentos de volumen, asimetrías u otras alteraciones. Para la palpación comenzando por el lado izquierdo incline la cabeza del paciente hacia ese lado con ayuda de su mano izquierda, mientras que con la derecha se realiza la palpación, repita la maniobra en el lado derecho invirtiendo sus manos. Palpe atentamente las zonas de las cadenas ganglionares submandibular, yugular interna, cervical transversa y espinal accesoria y los grupos submentonianos, parotídeos, preauricular, retroauricular y occipital. Palpe las glándulas salivales parótidas, submandibulares y sublinguales y la articulación temporo-mandibular.
Para completar la exploración del cuello, sitúese por detrás del paciente y utilizando ambas manos realice la palpación de todo el cuello detectando las posibles diferencias entre las estructuras contralaterales.
Cuando se note xerostomía o aumento de volumen de algunas de las glándulas salivales debe extraerse y evaluarse la calidad, cantidad y consistencia de la saliva. Para ordeñar la glándula parótida coloque un dedo en el área preauricular y mueva el dedo hacia delante siguiendo el camino del conducto. La glándula submaxilar es ordeñada colocando un dedo en el triángulo submandibular del cuello con un movimiento hacia el mentón. La saliva proveniente de las glándulas submandibulares es drenada por el conducto de Wharton localizado detrás de los incisivos inferiores. Las glándulas salivales con funcionamiento normal producirán al menos una gota de saliva clara y acuosa.
Recuerde que los signos de advertencia de cáncer bucal son una úlcera que no cicatriza, una lesión roja o blanca persistente, una lesión que sangra fácilmente, dificultad para masticar o tragar y dificultad para mover la lengua o la mandíbula. El dolor y la irritación pueden o no estar presentes en las lesiones incipientes. Las lesiones traumáticas desaparecen generalmente cuando se suprime el agente etiológico. Las prótesis mal ajustadas son la causa más común de estas lesiones. Las lesiones que persistan después de dos semanas deben ser biopsiadas para confirmar su histología. Los pacientes con lesiones traumáticas sospechosas deben ser remitidos al especialista para su diagnóstico.

Propedéutica, Diagnóstico, Signos, Síntomas Y Síndrome


Propedéutica
La propedéutica (del griego πρó (pró), que significa ‘antes’ y παιδευτικóς (paideutikós), ‘referido a la enseñanza’ (siendo paidós: ‘niño’)) es el conjunto de saberes y disciplinas que hace falta conocer para preparar el estudio de una materia, ciencia o disciplina. Constituye una etapa previa a la metodología (conocimiento de los procedimientos y técnicas necesarios para investigar en un área científica). En la mayor parte de las instituciones educativas, los estudios de posgrado (maestría y doctorado) incluyen un curso propedéutico.
Involucra también a los conceptos de preparación y aprestamiento, por tanto la Propedéutica es el estudio básico o por adelantado que se le da al alumno para llegar a una disciplina o una profesión adecuada, basándose en la preparación y aprestamiento.

 Diagnóstico Físico

Identificación de una enfermedad, fundamentándose en síntomas y signos de esta.

Signos

Manifestaciones objetivas de las enfermedades,(el medico puede reconocer o provocar).

Síntomas

Manifestaciones subjetivas de las enfermedades.

Síndrome

Conjunto de signos síntomas, definen clínicamente un estado.
Eje.: Ictericia,Prurito...




Introducción y Generalidades de la Semiología Quirúrgica.

La semiología es el estudio, tratado o ciencia que estudia los diferentes signos, síntomas y síndromes que presentan los pacientes, con la finalidad de conocer las causas de la enfermedad para poder determinar un diagnostico. La herramienta fundamental de esta es la Observación.


En esta aplicamos 3 técnicas consideradas de máxima importancia:

Inspección: es el primer paso de un examen físico en donde el médico observa cuidadosamente al paciente.



Palpación: es el método en donde el médico examina y explora con sus manos un órgano en especifico o el cuerpo en general, con la finalidad de encontrar alguna anomalía.


Auscultación: método utilizado para escuchar los sonidos corporales durante un examen físico.    

 
Objetivos de la Semiología:

  • Desarrollar la capacidad de establecer una buena relación Médico - Paciente.
  • Aplicar técnicas eficaces para el Interrogatorio.
  • Realizar una buena exploración física.
  • Adquirir los datos necesarios para una buena Historia Clínica general.
Por otra parte:

Síntomas: son manifestaciones subjetiva donde solo el paciente lo aprecia. Ej: Dolor…

Signos: manifestaciones objetivas donde tanto el médico como el paciente puede apreciar. Ej: Taquipnea…

Síndrome: cuadro o conjunto sintomático, serie de signos y síntomas que existen a un tiempo dado.